Y, de hecho, ambientó su ópera en la torre del Trovador del palacio de la Aljafería de Zaragoza. El trovador en cuestión era el doncel Manrique de Lara que, por azares del destino, fue criado por una gitana aunque, en realidad, era hijo de un noble zaragozano. La desgracia llegó cuando Manrique se enamoró perdidamente de Leonor, una joven de la corte de la Aljafería a la que pretendía también Antonio de Artal, hermano de Manrique, aunque ninguno de los dos supiera tal circunstancia.Celoso del amor correspondido de Leonor hacía el trovador, Antonio de Artal la mandó encerrar en un convento. Sin embargo, Manrique la raptó y huyó con ella. Su felicidad duró poco; Artal los encontró y ordenó encerrar en el torreón de la Aljafería que lleva su nombre al trovador Manrique de Lara. Presa de la desesperación de no volver a encontrarse con su amado, Leonor se quitó la vida inspirando el drama romántico de Antonio García Gutiérrez que, a su vez, fue tomado por Giuseppe Verdi para componer su ópera "Il Trovatore".




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